|
Mensajero
Llego aquí hoy enviado por él, para hacerte saber su gran
secreto.
Y ahora que estoy frente a ti, bella dama, comprendo porque
aquel
que puede traducir el cielo y enfrentarse a las tempestades del
alma,
quien puede contar al mundo su amor por ti a través de sus
versos,
enmudece en tu presencia.
Es así como le gusta caminar el sendero de su historia,
imaginándote a su lado.
El podría apagar el sol solo para verte brillar en la noche.
Quien me envía hoy a ti ansía quemarse con tus labios ígneos y
despertar en mitad de la noche y acercarse a ti para vivir el
mismo sueño.
-¿Tú piensas en mi cuando no estas conmigo? -me ha enviado
preguntarte.
Fiel mensajero, te he de solicitar que escuches a través de mi
voz lo
que constituye la naturaleza misma del poeta y sus trazos sobre
el papel.
-¿Qué sueñas cuando no soñamos el mismo sueño? -suplica le
respondas.
Partiré hoy de aquí y cumplido mi encargo, llevaré conmigo un
trozo de paño para enjugar sus lágrimas al saberte de otro, o un
cesto vacío, para que sea llenado con su sabia felicidad al
saberte suya.
Demasiado
Es demasiado para ti, me dices,
y para mi es lo mínimo.
¿Por qué derramas tus lágrimas
por aquel que no te hace llorar?
Guarda el agua de tus ojos
para alimentar nuestra semilla.
Tú no puedes ver, me cuentas,
lo que yo en ti he descubierto.
¿Por qué hablas en pasado
cuando te refieres a mi presente?
Deja de lado tus verbos
y vive mis sustantivos.
Te sientes pequeña, me susurras,
pues para mí eres la montaña.
¿Por qué no abres tu portal
y me dejas ingresar?
De tu jardín recogeremos
las flores más bonitas.
Metáfora en
silencio
He guardado el mes de enero en tus ojos,
protégelo, aliméntalo, cántale,
susúrrale al oído que nunca me olvidarás.
He pintado un mar en tus lágrimas,
navégalo, enfrenta sus tempestades
y en su profundidad guarda mi tesoro.
He olvidado el día que no me besaste,
bórralo del calendario, quémalo,
y con el fuego de la hoguera, enciéndete.
He intentado ser quien hubieras deseado,
pídeme que siga tratando, insinúame,
escribe nuestro libro ideal.
He dicho todas mis palabras,
guarda ahora mi silencio
y haz con el tus melodías.
No te amo
No te amo, te necesito.
Necesito que me ayudes a encontrarte y que me dejes contarte lo
inmensamente feliz que me siento cuando en las noches de
invierno salgo al jardín y veo como mi aliento se transforma en
nubes. Quiero contarte lo que siento cuando no estás a mi
lado, que sepas que eres los capítulos más intensos del libro de
mi vida.
No te amo, te necesito.
Necesito que seas las cuerdas de mi instrumento, mi tinta, mi
aliento para cantar en las mañanas como lo hacen las aves.
Quiero confesarte que eres esas pequeñas nubes que matizan los
colores ardientes de las tardes de verano. Eres el verano mismo,
eres todas las estaciones de mi año.
No te amo, te necesito.
Porque eres todos los días de mi semana, sobre todo los lunes,
que es cuando todo comienza, y los domingos, porque es cuando
ansío volver a empezar.
Amarte es mi necesidad y es por eso que
no te amo, te necesito.
Quédate
Quédate conmigo. Es que me quedo sin palabras si no estas tú
para escucharme.
Entretenerte con mis observaciones graciosas, mirar hacia
adentro y contarte lo que veo.
Escuchándome hablarte de un millón de estrellas, inclusive
descubrir en el eco que persiste en los silencios que casi no te
he dicho nada. ¿Los niños son así, verdad?
Sí, pues soy tan niño como años recorridos.
Desde aquí la vista es interesante. Siempre lo es desde este
punto. Aquí, entre tú y yo.
Si hasta creo que podríamos luchar juntos y vencer nuestros
miedos.
Y aunque hablar no es todo, espero que para ti no sea poco.
Entonces cuando esté por callar para despedirte, comenzaré de
nuevo, pero esta vez en silencio, y si quieres
me convertiré en río y tú en gota de lluvia para llevarte a
donde quieras.
Es que no tengo nada que guardarme, llévate todo, solo permíteme
tu esencia
y escucha mi oferta.
Déjame decirte, mirarte, regálame tu silencio,
quédate conmigo, que ya con eso tengo todo.
No te sé
No sé tus mañanas. No sé tus noches.
Solo sé algunos de tus días de verano.
Supongo tu amanecer. Imagino tus sueños.
Pero solo conozco el sol reflejado en tus ojos.
Me deleito con el festín que nos regala la sabiduría
cuando nos invita a su mesa, pero no sé tu apetito.
Solo tengo letra para ti, porque los otros ya se han llevado lo
suyo.
No sé tus añoranzas. No sé tus alegrías.
Solo escucho el delicado sonido de tus alas al compás del
viento.
Mi cántaro solo tiene agua para ti, porque los otros ya han
saciado su sed.
No sé tu camino hasta aquí. No sé tus pasos.
Solo sé tu llegada y tu adiós.
Esta cayendo
la tarde
Esta cayendo la tarde, pero no te vayas.
Y si lo haces, prométeme que mañana regresarás.
Regálame un motivo para escribirte toda la noche
y traducir cada hora que vivo sin ti en versos de mi libro,
que en definitiva, es tuyo.
Dime que volverás mañana y podré soportar el frío de esta noche
junto a las brazas de tu eco.
Calma mi sed con tus miradas cómplices, hazme creer que guardas
mis palabras en un cofre y que en tu noche dibujan sueños.
Y cuando regreses mañana cuéntame lo que has soñado,
inspírame, así alimento tu descanso aún más.
Si lo deseas, ignórame, pero regresa mañana y continúa
ignorándome.
Esta cayendo la tarde, pero no te vayas.
Y si lo haces, prométeme que mañana regresarás.
La única
manera
Te amo así porque es la única forma de amar que conozco.
De esta forma alocada y con altibajos, con rencores hechos
cenizas
y escondidos en remotos lugares dentro de mi corazón.
Esta es mi forma de amar, constantemente arbitrario,
seleccionando los momentos
en los cuales quiero compartirlo todo o callar hasta el hastío,
porque hasta en el aburrimiento encuentro una forma de
transmitir lo que siento.
Una mirada que puede reflejar el más hermoso de los cuadros
pintados por Zeus
o mis ojos cerrados, impidiendo que puedas ver el color de mi
alma.
Esta es la única forma que conozco, con imperfecciones infinitas
y con delicados momentos de pureza.
Con pequeños engaños que traducen largas noches.
Mi forma de amar puede ser débil, pero también es el sustento de
nuestro castillo gigante.
Mi amor incluye ese estilo parco que habrás entendido a lo largo
de todo este tiempo,
pero también puede generar los más sutiles y dulces versos.
Te amo así porque es la única forma de amar que conozco.
Te amo así porque conocí el amor la primera vez que te vi.
Quizás mi amor es inmaduro y bienvenido sea,
porque significa que hay mucho tiempo por delante,
hasta que como una fruta de estación
mi forma de amar caiga desde lo alto de nuestro árbol
y por fin se traduzca en costumbre.
Te amo así porque es la única forma de amar que conozco
y francamente no tengo ganas de aprender a amar de otra manera.
La
exquisitez
La exquisitez no viene hacia nosotros,
somos nosotros mismos quienes vamos hacia ella.
La exquisitez, no es propiedad de las cosas,
por el contrario, esta dentro nuestro.
Como la brillantez de un diamante no esta en la roca que se
hizo transparente con el tiempo, esta en los ojos de quien la
mira.
Diminuta
biblia
Después de haber creado el mundo entero y los animales, tomó,
pues, Yahveh Dios al hombre y le dejó en al jardín de Edén, para
que lo labrase y cuidase.
Y Dios impuso al hombre este mandamiento: "De cualquier árbol
del jardín puedes comer, mas del árbol de la ciencia del bien y
del mal no comerás, porque el día que comieres de él, morirás
sin remedio".
Dijo luego Yahveh Dios: "No es bueno que el hombre esté solo,
voy a hacerle una ayuda adecuada". Y Yahveh Dios formó del suelo
todos los animales del campo y todas las aves del cielo y los
llevó ante el hombre para ver cómo los llamaba, y para que cada
ser viviente tuviese el nombre que el hombre le diera.
El hombre puso nombres a todos los ganados, a las aves del cielo
y a todos los animales del campo, mas para el hombre no encontró
una ayuda adecuada. Entonces Yahveh Dios hizo caer un profundo
sueño sobre el hombre, el cual se durmió. Y le quitó una de las
costillas, rellenando el vacío con carne. De la costilla que
Yahveh Dios había tomado del hombre formó una mujer y la llevó
ante el hombre. Entonces éste exclamó: "Esta vez sí que es hueso
de mis huesos y carne de mi carne. Esta será llamada mujer,
porque del varón ha sido tomada".
Estaban entonces ambos desnudos, pero no se avergonzaban uno del
otro.
Mas un día se presento la serpiente que era el más astuto de
todos los animales del campo que Yahveh Dios había hecho. Y dijo
a la mujer: "¿Cómo es que Dios os ha dicho: No comáis de ninguno
de los árboles del jardín? ". Respondió la mujer a la serpiente:
"Podemos comer del fruto de los árboles del jardín. Mas del
fruto del árbol que está en medio del jardín, ha dicho Dios: No
comáis de él, ni lo toquéis, so pena de muerte".
Replicó la serpiente a la mujer: "De ninguna manera moriréis. Es
que Dios sabe muy bien que el día en que comiereis de él, se os
abrirán los ojos y seréis como dioses, conocedores del bien y
del mal".
Y como viese la mujer que las palabras de la serpiente eran
falsas, le hablo entonces diciendo:
"De este fruto no comeré, ni dejaré que mi esposo lo haga."
Fin
|